CRISTINA FONTSARÉ


No te prometo un mundo maravilloso

del 6 de octubre al 9 de noviembre de 2007

No te prometo un mundo maravilloso continúa la línea de trabajo que Cristina Fontsaré iniciara con Visiones Nocturnas (Museo de la Universidad de Alicante, 2006) serie a la que, en un principio, podríamos acercarnos como a un conjunto de paisajes nocturnos de composición más o menos afortunada. Sin embargo, no tardamos mucho en advertir cómo numerosos detalles comienzan a sugerir relaciones entre las imágenes y un criterio en la reiteración de las apariciones en el escenario natural que sirve de fondo. Las tomas, realizadas de noche con muy simples medios de producción, en los valles del pirineo de Lérida, inciden en la vastedad de un espacio salvaje apenas marcado por el hombre y tan solo aprehensible en los momentos puntuales de iluminación dirigida con que se compone la puesta en escena.

Las casas limítrofes con la oscuridad, las caravanas en medio de parajes desolados, propician un escenario para experiencias que la vigilia puede confundir con facilidad. La marcada horizontalidad del formato panorámico más común a sus piezas dota de una tremenda fuerza a la noche de modo que tenemos la sensación de estar asistiendo más a una aparición de presencias fugaces que al registro de unos sucesos determinados. El silencio se impone a unos niños, que, absortos, parecen mirar más allá de la piscina, de la casa, de la cámara. Esta actitud ensimismada se contagia al espectador que se sume en una contemplación ensimismada del vacío de la imagen y el silencio de los actores.

La inclusión de títulos explícitos ("a los ocho años", "recuerdo algo" o "los árboles han crecido") en las fotografías marcan la distancia de los tiempos como realidades distintas en la conciencia o imaginación que construye y/o reconstruye las imágenes. Así, todo en ellas nos remite a través de citas sutiles (la noche, la naturaleza todopoderosa, los juegos, el tránsito entre la niñez y la adolescencia) a la confusión de límites precisos entre la experiencia de la realidad y su evocación fantástica o fantasmagórica. No olvidemos que un fantasma no es otra cosa que una imagen, la impresión visual que deja un estímulo y se desvanece en la noche del tiempo (si no la fotografías).